Diciembre; Sábado
10:20
¡Hola Diarioooo! Hoy como todos los días me he levantado a media mañana, me he duchado y he desayunado y blablabla…me voy a poner a hacer un poco de ruido con la guitarra.
11:05
Acabo de colgar mi móvil, eran mis amigas , nos vamos al cine ; tengo muchísimas ganas de verlas, desde que me cambié de instituto no las veo con frecuencia debido al distinto calendario de exámenes; ¡¡bieeen, tarde de chicas!! =)
23:45
Vamos, lo que hay que ver, llego al cine a la hora acordada sonriendo y toda feliz y ¿qué me encuentro? A cuatro chicas pintadas como puertas riéndose en voz alta de las mal vestidas de la revista Cuore, “¿y éstas marujas?” me pregunto, paso de ellas y me siento en las escaleras del cine a escuchar música mientras espero a mis amigas; “pff, como chillan de verdad”.Miro discretamente a las pavas y descubro que se lo estaban pasando genial criticándome como si yo fuera una de esas que aparecen en las páginas de charol con una nota baja por combinar mal los zapatos con la puñetera hebilla del bolso de mano. Repito; joder, lo que hay que ver…¬¬
Unos 10 minutos más tarde aparecen mis amigas, me levanto y me abalanzo sobre ellas con mi mítica frase de “abrazoso de osooooo” ( ¿qué pasa? Cada uno es como es) pero, ¡sorpresa!, en lugar de responderme como siempre con un abrazo me frenan diciéndome “uy, quita quita , qué vergüenza, que nos van a ver, jijijiji” y me dan dos besos. Bueno, no pasa nada, siempre he sido más cariñosa que ellas.
Entramos al cine, veremos una de ésas películas romanticotas en la que dos amigos se enamoran uno del otro en secreto y después de algunos malos rollos se casan y estas cosas previsibles que, lo admito, tanto nos gustan a la gran mayoría de nosotras.
Al llegar a la sala nos quitamos los abrigos y veo que todas llevaban pitillos, botas altas, jersey y el mismo tipo de pañuelo, sólo que en distintosestampados.
“jajaja, ¡os habéis puesto de acuerdo!qué gracioso”
Mis amigas se miran entre ellas, “¿perdona?-me responde una de ellas de malas maneras- no no, lo que pasa es que nos hemos arreglado y maquillado para salir, no como otras que parecen tíos con el rímel corrido”
Flipa, lo borde que se nos ha vuelto la niña de turno; ella siempre ha sido muy fashion victim y siempre se ha metido conmigo por mis pantalones rotos y mis camisetas de chico, pero de ahí a esta rebordería hay cachito ¿eh? “ Bah, tendrá un mal día, después de la película hablo con ella.”
Cuando salimos del cine la pillo y le comento lo de esa respuesta que tanto dolor de cabeza me ha dado durante la hora y media de duración de la película.
“Ais, lo siento,cielo, esque se me había parado el reloj y hemos cogido el autobús tarde y por eso he llegado de mal humor -aliviooo- aunque la verdad, deberás de reconocer que prácticamente nunca te vistes…ya sabes, como una chica…deberías arreglarte más, como nosotras, bueno hay veces que, puff, hasta nos da cosa ir contigo, ¡eres tan “diferente”! jajajajaja” y me abrazó mientras se reía; sé que era una de sus bromas pero no sé, “diferente”, me había sonado tan mal…
¿Qué tiene de malo tener gustos distintos, variar? A mi me gusta ser “diferente”, pensad un poco, si todos fuésemos iguales el mundo sería horriblemente aburrido.
Así que me he planteado una pregunta que voy a intentar responder como propósito de año nuevo:
¿Tiene que haber sólo un tipo de belleza, de verdad, de pensamiento? ¿Tenemos que seguir unas determinadas reglas para estar dentro de lo que consideramos “normal”? ¿Dicha “normalidad” creada por diseñadores extravagantes y gente de la tele nos da la felicidad?
¿Ser “normales” nos hace mejores?
sábado, 6 de febrero de 2010
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